¡Empieza a correr pisando fuerte!

¿Quieres correr como Forrest Gump en sus mejores días? ¡Te echamos una mano en este post!

Ya seas principiante o veterano, ahora es el momento ideal para darle un empujón a tu cuerpo de cara al verano, dejar de lado las excusas y enfundarte tus zapatillas y tu nuevo conjuntito para la ocasión. Salir de casa y respirar aire fresco es tan importante para aliviar el estrés como para mejorar la salud cardiovascular. Esforzarse y desestresarse después de un largo día con una carrera ayuda a mantener sanos los huesos, los músculos, el corazón y los pulmones. Incluso mejora el estado de ánimo y reduce la ansiedad y la sensación de soledad. ¿Qué fuerte, eh? ¡Nos sobran motivos para echar a correr!

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Entonces, ¿por qué se nos hace tan difícil correr? Si sólo hay que atarse los cordones y salir, ¿verdad? Ojalá fuera así de sencillo, pero por desgracia no es así. Correr es mucho más que poner un pie delante del otro una y otra vez. Todos hemos visto (o hemos sido) ese tipo a las 6 de la mañana de un domingo, desplomándose después de la primera milla gritando «¿Por qué estoy despierto a esta hora? ¿Por qué?», por dentro.

Para evitar esta sensación, hemos recopilado algunos consejos que te ayudarán a llegar a los 5K. ¡Vamos allá!

No te saltes el calentamiento

¡Lo más importante! Los primeros minutos de una carrera siempre suponen un reto. Esto se debe a que tus músculos pasan de estar inactivos a activos. Prepárate aflojando los músculos, trabaja de la cabeza a los pies con movimientos dinámicos; cuando decimos calentamiento, no nos referimos a unos cuantos estiramientos de isquiotibiales a medias. Intenta hacer un calentamiento que te haga latir el corazón y te haga sudar. Prueba con rodillas altas, saltos en estrella y estocadas. Y no te olvides de las pantorrillas y la zona lumbar, ¡toca los dedos de los pies!

Aumenta la distancia, poco a poco.

La forma más fácil de empezar a correr es aumentando la distancia poco a poco. Empieza por una distancia corta que te sea manejable, aunque sólo sean cinco minutos de ejercicio, y no añadas más de un 10% cada semana. Será necesario una combinación de correr y caminar, así que no olvides el ritmo y no te preocupes por la velocidad, que mejorará de forma natural a medida que tu cuerpo se acostumbre a correr.

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Encuentra un compañero de carrera

Sí, los perros cuentan. Correr es mucho más divertido con otra persona, ya sea un amigo o tu compañero peludo. Encuentra un amigo que esté animado a empezar o que ya salga a correr solo y queda en correr juntos al menos una vez a la seman. Salir a correr con un compañero puede distraerte de lo mucho que te queda por recorrer y te ayuda a mantener esa decisión de llegar a la meta, ¡con alguien con quien celebrarlo al final! Si tienes un perro, no hay mejor compañía. Asegúrate de llevar un arnés para correr que te rodee la cintura para que tus manos queden libres.

Cambia el ritmo

¿Tu meta es acumular kilómetros? No hay nada más inspirador que correr rodeado de naturaleza. Deja la tecnología en casa y simplemente disfruta poniendo un pie delante del otro. Aunque correr en el monte o en lugares menos ‘urbanos’ pueda no ser posible durante la semana laboral, merece la pena salir de tu ruta habitual por la ciudad. Correr al aire libre eleva tu estado de ánimo más que correr en una cinta, una carrera por la playa o por el bosque refrescará tanto tu mente como tu alma y te dará la escapada al campo que estabas buscando.

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Correr en una ciudad conlleva sus propios obstáculo. En las calles hay que exprimir el entorno urbano, conocer la ciudad y sudar. Los kilómetros en la ciudad son fáciles de adaptar a tu horario, te enseñan todos los atajos interesantes y aumentan tu confianza con los intervalos de carrera, ya que te encontrarás con mucha gente, edificios y tráfico. Consejo sobre el sprint: recuerda aterrizar correctamente y rodar los pies cuando corras por las calles o añade un soporte para la suela en tus zapatillas.

¿Pista o campo?

¿Te preguntas sobre qué tipo de terreno es mejor correr? Todo depende del tipo de entrenamiento que quieras hacer. Una mezcla de diferentes superficies aportará flexibilidad a tus músculos.

  • Aceras – Ideal para carreras rápidas con deportivas ligeras, hay poco peligro de torcerse el tobillo corriendo por las calles.
  • Parques y bosques – Estos terrenos son blandos, lo que te proporciona la máxima amortiguación. Ten cuidado con las raíces de los árboles y las rocas.
  • Playas – Una superficie arenosa entrena tus músculos y te hace levantar los pies.
  • La cinta de correr – Te permite entrenar todo el año con una buena amortiguación. Recuerda que debes modificar tu forma a medida que la cinta se mueve bajo tus pies.
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Descanso y recuperación

La recuperación es tan importante como la carrera, si no más. La fase de recuperación permite que tu cuerpo se desarrolle y crezca, lo que te ayuda a adquirir fuerza física y mental para llegar al máximo en tu próxima carrera. Piensa en correr 3/4 días de cada 7, como máximo, y recuerda siempre estirar. En los días de descanso, relájate o haz un poco de entrenamiento cruzado o natación para desarrollar los músculos del núcleo y de las piernas, ¡para no preocuparte por las rodillas!

Tanto si estás empezando como si eres un corredor experimentado, aprovecha el buen tiempo, prepárate y sal. ¿A qué esperas?

Ahora que ya sabes por dónde empezar, ¡es momento de colocarte los cascos y tu conjunto más fit! Echa un vistazo a nuestra playlist con las mejores canciones para entrenar, y no dejes de visitar nuestra web para encontrar tu próximo outfit ideal para una buena sessión de running.

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